sábado, 5 de marzo de 2011

El Diario de Ana Frank

"Ellos no me reconocen ninguna cualidad, yo no tengo nada de bueno, estrictamente nada: mi apariencia, mi carácter, mis maneras son enjuiciadas minuciosamente. Pero hay algo más: se supone que debo escuchar esas palabras duras con buena cara. ¡Esto es superior a mis fuerzas! No puedo aguantar. No voy a aguantar todas estas humillaciones"

"Constantemente me propongo no detenerme en los defectos de mamá, no ver más que sus cualidades y tratar de encontrar en mí lo que vanamente busco en ella. Pero no lo consigo y lo que me desespera es que ni mi papá ni mi mamá sospechan este vacío que hay en mi vida, cosa que les reprocho."

"Estoy que hiervo de rabia, sin poder demostrarlo. Querría gritar, patalear, llorar... Querría no se que...¿Cómo soportar nuevamente, cada día, palabras hirientes, miradas burlonas, acusaciones como flechas lanzadas por un arco tenso, penetran y se quedan clavadas en mi cuerpo?
Yo querría gritarles: "Déjenme en paz, déjenme dormir una sola noche sin mojar de lágrimas mi almohada, sin sentir que mi cabeza está a punto de estallar y sin que me ardan mis ojos. ¡ Déjenme marchar, déjenme abandonarlo todo, y sobre todo este mundo!"


No hay comentarios:

Publicar un comentario