Hay dias en los que no tienes ganas de nada, que no te importa nada, que sientes como tus fuerzas se han ido agotando, días en los que prefieres quedarte sentada y mirar como pasa la vida antes tus ojos, mirar como cada segundo empeora tus sentimientos, observar como llenas un lago con cada una de las lágrimas que se te escapan sin poderlo remediar.
Sientes como te vas apagando al igual que una vela cuando agota su cera, notas como titubeas como una luz cuando empieza a fallar, tiemblas solo al pensar que en el siguiente paso vas a caerte y no vas a poder levantar... En ese instante decides sentarte y mirar al horizonte buscando una luz, da igual su intensidad, no importa si titubea ni si quiera si es cegadora o simplemente una pequeña luz que resplandece allí en el fondo, pero te das cuenta de que no existe esa luz, de que lo único que ves es un largo pasillo oscuro del cual no quieres salir, pero piensas en que tal vez aún tengas fuerzas para encontrar esa salida y buscas entre aquella gran oscuridad, sin encontrar resultado ni respuesta y entonces te das cuenta que no eres capaz de levantarte, que has colmado todas tus fuerzas y que no tienes ánimos ni para ponerte en pie ya... por lo que permaneces allí, sentada, mirando el horizonte oscuro, pero soñando con que aún puede aparecer una pequeña luz en cualquier momento.
Aún recuerdo cuando soñaba con mi felicidad, cuando pensaba en que nada más podría hacerme más daño, cuando creía que había sufrido bastante y que la tormenta había acabado, cuando me alegraba al pensar que ya no tenía más batallas que perder, que ahora me tocaba ganar; cuando sonreía recordando buenos momentos y diciendo estos son los que valen la pena, estas son las personas que siempre estarán ahí... Pero al fin y al cabo la vida es eso.... Recuerdos... simplemente recuerdos, que a veces son buenos y otras no tanto, el problema viene cuando el pesimismo te invaden y esto ocurre cuando los recuerdos negativos son tan grandes que consiguen tapar a los positivos y acaban nublando tu visión, cegandote y situándote de nuevo en ese pasillo oscuro sin salida aparente.
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