Los días pasan y esperas sentado en aquel rincón que tan gratos recuerdos te trae, esperas que algo cambie o simplemente una señal para volver a ponerte en pie. El principal problema es que llevas días e incluso meses esperando esa señal, esa mínima esperanza de poder ponerte en pie..., en tu regazo mantienes una carpeta y sobre ella una hoja y un boli... pareces pensativo, pareces escrito... pero lo más sorprendente es que tu hoja tiene fecha pero está totalmente en blanco.... Es como si esta espera interminable hubiera apagado incluso tu sentido más artístico, tus sentimientos, emociones...
Entonces miras al frente como queríendo perderte, queriendo no encontrar nada pero a la vez buscando todo, y entonces detienes tu mirada y el boligrafo misteriosamente está en tu mano dispuesto a escribir, pero es como si algo se lo impidiera, como si no fueras capaz... no entiendes que ocurre...
Respiras hondo e intentas levantarte pero parece que alguien te hubiera gastado una broma de mal gusto y te hubiera pegado a ese frío escalón... Miras el reloj esperando que haya pasado el tiempo necesario, esperando poder ponerte en pie, pero el tiempo corre a tal velocidad que no eres capaz de vislumbrar que hora llega a ser...
Pasan los días y permaneces ahí, sin moverte, a penas sin pestañear...
Pero a veces sin darte cuenta permaneces en u lugar dentro de tí, en el lugar más oscuro donde tus sentimientos te han hecho prisionero, donde tus emociones se comen tus fuerzas, donde sabes que quizá sea tarde para volver a ponerte en pie, pero lo peor de todo es cuando luchas por escalar y salir de ese oscuro pozo y lo único que encuentras es que caes y caes para abajo sin medida, quizás el destino te ha otorgado algo y no te hayas dado cuenta, tal vez sea hora de resignarse... o puede que las fuerzas sean tan débiles que no puedas ponerte en pie para intentarlo... pero lo importante es que a pesar de estar en un pozo y que cada día sea más profundo, sigues poniendote en pie cada mañana, sigues diciendo al mundo con las escasas fuerzas que te quedan Eh que yo sigo aquí.
No hay comentarios:
Publicar un comentario